Conectados con un pincel naranja....

Nos sumamos a esta historia que escribimos entre todos, enlazadas como están nuestras Almas, conectadas por el corazón...
Mi hermana y amiga Pamela Di Meglio desde un rincón del planeta gris, que dejó de ser gris, echó a rodar su imaginación y así comparte su arte con nosotros, y muy especialmente con Nicolas Martin Del Brio y Ana, sumándose al abrazo amoroso que nos damos entre todos, mientras contemplamos el cielo naranja de cada día...
Luciana Marín
Autor de la historia: Nicolás Martín del Brio
Ilustración: Pamela Di Meglio

Una historia
Te voy a contar una historia, una historia que escuche no me acuerdo cuando ni dónde. Una historia de un niño casi casi de tu edad.
La historia decía que en agosto, el mes de mucho mucho viento, este niño llegó a la Tierra. Lo trajo soplando el viento.
Este niño tenía los ojos llenos de amor, los cachetitos colmados de alegría y, ¿Sabés?, tenía una nariz naranja.
:- ¿Naranja papi?
Si si, naranja. Por eso esta historia es la historia del niño de nariz naranja.
La gente de la Tierra era gris y también lo era el cielo. Él vino a ayudar a esa gente.
Entraba a un lugar lleno de gente gris y los pintaba de colores. De todos los colores.
Día a día pintaba a la gente gris que conocía. 
Tocaba el corazón de quien lo conocía, les dejaba una marca. A veces grande grande y a veces chiquita. Pero siempre dejaba una marca.
Pero el cielo estaba gris, siempre gris.
Un día se cansó de ese cielo siempre gris y entonces, se le ocurrió una idea. 
Llamó a sus padres. Abrazó fuerte fuerte a su mamá; miro a los ojos a su papá y le apretó la mano. Y solo se fue. 
Los papas no entendían nada, lloraron mucho mucho. 
Un día a la mañana tempranito el cielo dejo de ser gris, se volvió naranja. Y lo mismo pasó a la tarde tardecita, el cielo se volvió a poner naranja.
Entonces los papas entendieron todo, dejaron de llorar. Si lo extrañaban mucho.
Era él. El niño de nariz naranja que desparramaba su alegría por el cielo. 
:-¿Papi, ese nene va a volver de nuevo a la Tierra?
No hija. El cielo es muy muy pero muy muy grande. 
Tiene mucho mucho muchísimo trabajo. Pero todas las mañanas tempranito y todas las tardes tardecita vas a mirar el cielo y lo vas a ver naranja. Ahí vas a sentir su amor, su risa y su alegría. 

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